
Realización de Circuitos Impresos sin Insoladora
El sistema tradicional
PnP (planchar y Pelar).
Básicamente, se parte de la clásica placa cobreada por una cara,
se cubre con papel de copia (papel carbón) dicha cara de cobre, se
trazan o calcan las pistas presionando con un lápiz adecuado, quizás
partiendo de una foto o «máster», para después repintarlas
con la preparación fotosensible.
Los resultados son bastante adecuados para un prototipo o para un trabajo
de aficionado, ya que el circuito impreso resulta un tanto tosco, aunque funcional.
Primeros pasos para realizar circuitos impresos con PnP. De izquierda a derecha: diseñar las pistas y preparar el cliché, preferentemente con un programa CAD. Obtener una imagen del cliché sobre un papel blanco y fotocopiarla (o imprimirla mediante una impresora láser) sobre la cara más rugosa de la película PnP. Recortar la zona concreta para no desperdiciar el resto de la película PnP (para utilizarla en otros circuitos).
Un
proceso largo y costoso.
Cuando hay que preparar circuitos con un cierto grado de dificultad, con pistas
densas o estrechas (1 milímetro, o menos) es casi obligatorio recurrir
a la fotoincisión, que es una técnica procedente de la fabricación
a gran escala y que, hoy por hoy, resulta
la más fiable.
Para los trabajos «domésticos» se dispone de diversos materiales
que pueden clasificarse en dos categorías: los relativos a la preparación
fotolitográfica y de la incisión propiamente dicha.
En el primer grupo se encuentra una película transparente (o casi transparente)
excepto el perfil de las pistas, una insoladora para la impresión fotográfica
de la placa, la resina fotosensible y el líquido revelador.
En el segundo destaca la solución de ataque químico del cobre
(incisión), que suele ser percloruro férrico o persulfato amónico,
y lana de acero para eliminar los restos de material fotosensible una vez
terminada la incisión.
La primera operación consiste en dibujar sobre el cobre el trazado
de las pistas del circuito, para recubrirlas luego con un material que resista
la corrosión; de este modo el ácido atacará el cobre
y lo disolverá, dejando tan sólo las partes protegidas (las
pistas).
La protección se consigue pintando la cara cobreada de la placa con
una resina fotosensible que reacciona a la luz ultravioleta, polimerizándose
(reacción positiva) o despolimerizándose (reacción negativa).
Interponiendo la máscara con el perfil del circuito entre el foco emisor
UV y la placa el tiempo necesario (normalmente, comprendido entre tres y seis
minutos), la luz alcanza la resina y altera su composición, volviéndola
hidrosoluble. A continuación debe «revelarse»
la placa, en forma análoga a una fotografía, sumergiéndola
en un baño revelador (habitualmente una solución acuosa de hidróxido
sódico), con el fin de retirar la resina hidrosoluble que ha estado
sometida a la luz (insolada).
Cuando ya se pueden ver bien contrastadas las pistas, es necesario eliminar
la resina en exceso, frotando cuidadosamente la placa con los dedos (no hay
que olvidar protegerse las manos con guantes adecuados, ya que el líquido
es corrosivo), o con un pincel.
Una vez que esté bien lavada, puede procederse a la incisión
por ataque químico con la solución de percloruro férrico,
que elimina totalmente todo el cobre no protegido. El resultado es el perfil
de las pistas del circuito impreso diseñado.
Con el
sistema PnP ahorrará tiempo y dinero.
No cabe duda de que la técnica
hasta aquí descrita es compleja y laboriosa. Sin embargo, algunas fases
del proceso pueden eliminarse recurriendo a un nuevo producto que llega, como
tantos otros, de América: se trata del PnP, una hoja de acetato revestida
de una «milagrosa» sustancia de color azul, que transfiere al
cobre de la placa virgen el trazado del circuito impreso que se desea producir.
La placa queda lista para pasar al baño de ácido, sin mediar
más trámite. El proceso práctico comienza simplemente
con una fotocopia (o impresión láser) del perfil del circuito
sobre la película PnP (atención: la impresión por chorro
de tinta no es adecuada). Luego, disponiendo la parte impresa (que es la más
rugosa) de la película PnP contra la cara cobreada de la placa virgen,
se aplica una plancha eléctrica caliente (sin vapor), presionando sobre
la cara fina de la película durante un par de minutos (se debe ajustar
la temperatura
de la plancha en la zona del nylon, entre 170 y 190 ºC). La tarea se
facilita «vistiendo» la plancha con una de esas fundas protectoras
de teflón que venden en las ferreterías y en los comercios de
artículos para el hogar.
Es conveniente
dejar un par de centímetros de margen alrededor del circuito impreso. |
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Limpiar cuidadosamente la placa cobreada con alcohol. |
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Apoyar la película
PnP de manera que la cara rugosa, que es la que contiene el "toner",
esté en contacto con el cobre. |
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Pasar la plancha
caliente (Nylon, de 170 a 190 ºC) sobre la película, de manera que se caliente uniformemente. |
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Dejar enfriar
y separar la película PnP de la placa ("pelar"). |
Facilidad
de proceso y bajo coste.
A la mayor facilidad de proceso se une su bajo coste. Cada hoja de película
PnP cuesta menos de 3 Euros y su tamaño es casi DIN A4 (216 ×
284 mm). Se utiliza placa virgen para circuito impreso, mucho menos costosa
que la presensibilizada (es decir, impregnada con la resina fotosensible).
Su uso es fácil y seguro. Una vez "planchada" generosamente,
la placa puede ponerse directamente bajo el grifo para enfriarla y en seguida
puede "pelarse", arrancando la película PnP comenzando desde
las esquinas.
Conviene eliminar posibles restos del cliché aplicando la llama de
un encendedor de gas de bolsillo o adheriendo cinta adhesiva que, al arrancarla,
se llevará consigo cualquier partícula indeseada.
Nótese que, al utilizar el procedimiento PnP, se ha eliminado la resina
fotosensible, el revelado y, sobre todo, el equipo de insolación (si
dicho equipo es de calidad, puede costar su buen dinerito).
A destacar, un ahorro adicional que, si bien no es valorable en euros, puede
tener un valor considerable: el espacio que deberían ocupar la insoladora,
la cubeta de revelado, el calefactor para el secado y, eventualmente, la centrifugadora
para la resina fotosensible, que podrá utilizarse para otras cosas.
Para realizar circuitos impresos con PnP basta una cubeta para el percloruro
y una superficie plana para "planchar".
En resumen: conviene recordar que la película PnP está constituida
por una lámina de acetato transparente sobre una de cuyas caras se
ha depositado una sustancia opaca de color azul, de textura rugosa y porosa,
sobre la cual se adhiere con facilidad el "toner" de fotocopiadora
e impresora láser. Esta sustancia se separa del acetato a partir de
170 ºC.
Realización
del circuito impreso.
Para iniciar el proceso, se aconseja recortar la película PnP a la
medida del circuito deseado, dejando un margen de unos dos centímetros
alrededor. Fotocopiar (o imprimir con láser) sobre la zona rugosa de
la película PnP el perfil del circuito deseado. Adosar luego el perfil
fotocopiado a la cara cobreada de la placa virgen para circuito impreso (el
"toner" de la fotocopiadora debe quedar contra el cobre de la placa).
La cara de tacto fino de la película PnP quedará hacia el exterior.
Calentar esta cara con una plancha doméstica ajustada para Nylon y
fibra sintética, "planchando" durante un par de minutos.
Sumergir
la placa en el ácido para eliminar (por corrosión) el
cobre no necesario. |
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Tras la fase de
corrosión sólo queda el cobre de las pistas. |
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Cuando esté
bien seca la placa, limpiar con disolvente. |
Dejar enfriar la placa (o "abanicar" con ella unos momentos para
acelerar el enfriado) y "pelar" la película comenzando por
las esquinas. Sobre la cara cobreada de la placa se verán claramente
las pistas teñidas de color azul oscuro: el resto de la placa conserva
el color de cobre original. Ahora es el momento de
proseguir con la habitual corrosión del cobre remanente, por inmersión
en percloruro. Rápido y sencillo, ¿verdad?
Conclusión.
El proceso de realización de un circuito impreso con el método
“PnP” (Planchar y Pelar) permite suprimir algunas de las más
engorrosas fases del proceso de ataque químico tradicional. Se utiliza
una película transparente con una cara recubierta por una sustancia
de color azul, la cual permite transferir a la placa cobreada virgen el perfil
de las pistas previamente fotocopiado. Sin más operaciones, puede pasarse
directamente al grabado.
Fotografía de la izquierda: eliminar posibles cortocircuitos entre pistas.
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