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JOSÉ LOECHES MARTÍNEZ EL CARTÓGRAFO OLVIDADO QUE HIZO DE LA CARTOGRAFÍA UN ARTE

Noviembre de 1994

Por José I. Nadal Cabrero. Ing. T. Topógrafo.

La Cartografía, como tal representación de la superficie terrestre, inició sus balbuceos con los imperios griego, persa y mesopotámico, aunque también haya representaciones del Extremo Oriente y Egipto, así como precolombino, en cuanto al continente americano; pero alcanza su máximo esplendor, mejor, primer período cumbre, con el Imperio Romano.

Las primeras publicaciones, como pueden ser los Itinerarios de Antonio, carta gráfica de parte de los casi 38.000 Km de la auténtica tela de araña que estos grandes constructores de calzadas tejieron a lo largo y ancho del mundo occidental, significan, con las aportaciones de Plinio, Ptolomeo, Estrabón, etc., el j alón importante de este incipiente arte.

En la baja Edad Media decayó ostensiblemente su importancia, fruto, tal
vez, del desconcierto acarreado por las invasiones de los pueblos centroeuropeos, empujados a su vez hacia el mundo occidental por
los pueblos del oriente asiático. La Alta Edad Media volvió a conocer el
auge que, en gran parte de Europa, presagiaba lo que sería el artístico Renacimiento.

Las cartas marinas sufrieron un importante adelanto en sus representaciones, a la vez que en el aspecto urbano se comenzaban a perfilar los primeros afanes por la cartografía urbana, las vistas en alzado de las ciudades más populosas, cuando no las más hermosas y, por tanto, agradecidas al trabajo de estos artistas, meros aficionados en la mayor parte de los casos.

La fantasía o los hechos cotidianos aportaron una importante colaboración a los artistas. Batallas o asedios a las ciudades fueron presentados en una perspectiva muy personal, siendo posiblemente las primeras obras de cosmocartografía que, más tarde y en manos de un buen número de artistas, encabezados por calidad y cantidad por los Merhm, Braum, Miinster, Honfnagel, Schedel, Biicher, etc., logró el apogeo creativo.

Una nueva faceta de la cartografía, que se ha dado por llamar "Cosmocartografía Urbana", había aparecido, fruto de la labor creadora de es tos artistas o artesanos, mejor geniales dibujantes, que quisieron dar una nueva dimensión a la tradicional cartografía. Han pasado varios siglos desde que estos nuevos paisajistas urbanos dejaron plasmada para la Historia la visión, en conjunto, antes sólo en reducidos sectores, de los pueblos, villas y ciudades más representativas y afamadas.

Este trabajo de grandes y excelentes dibujantes lo consideramos como antecesor del moderno reportaje fotográfico que, aunque lo supere en práctico, no es así en belleza, por lo que conlleva de representación totalmente personal y directa, contienen de visión crítica e ingenua del artista, sobre los elementos que forman nuestro habitad urbano.

En un comienzo, estos levantamientos se llevaban a cabo de la manera más artesanal posible siendo, en muchos casos, meros dibujos a mano alzada de la ciudad; tenemos que llegar casi hasta el año 1656, en que Texeira termina el plano de la Villa de Madrid, para encontramos con un sistema de trabajo riguroso, pues hay que decir que tardó casi veinte años en realizar este plano. Este sistema esta basado sobre todo, en una base de la cual, se parte, de una orientación del plano final y de un detallado y minucioso trabajo de dibujo de cada una de las partes a levantar; En estos momentos la base no podía ser otra que un plato topográfico bastante expedito de la ciudad a levantar pero suficiente como para la exigencia requerida por la perspectiva. La orientación era algo subjetivo del propio autor en la cual él busca una clara definición de los detalles más relevantes de la ciudad; El trabajo más cansino o complicado el levantamiento a detalle de las fachadas, tejados y detalles de cada uno de los edificios.

En esta última parte podríamos decir que es donde más variaciones podemos encontrar hasta nuestros días debido, en gran parte, al descubrimiento de la fotografía y que dará lugar más tarde a la fotogrametría sin la cual tendríamos que decir que las cosas seguirían como entonces.

Hoy día ya quedan pocos artistas, puesto que sigue siendo un arte, dedicados a la cosmocartografía urbana; pero hay que decir que los que quedan cuentan con unos grandes avances técnicos, aunque los hay todavía a los que les gusta el trabajo artes anal.

La técnica usada hoy día no ha sufrido un gran cambio a no ser, eso sí, por los avances que en cierta manera lo que hacen es facilitar la labor del cosmógrafo; sigue habiendo una base sobre la que comenzar el trabajo que en estos momentos suele ser un callejero de la ciudad en cuestión a la escala en que vamos a obtener el trabajo final; Se les sigue dando una orientación particular y ya no solo buscando plasticidad, buena visión de los monumentos sino también, de alguna manera, con un fin práctico como es el caso del Nueva York de Bollmann en el cual se pueden apreciar cada uno de los rótulos publicitarios en él escrito de las correspondientes empresas o con fin turístico como en España.

El punto discordante lo tenemos a la hora de tomar los datos o dibujos puesto que ya no se hacen a mano alzada por las calles sino que se obtienen mediante fotografías aéreas y terrestres lo cual conlleva una disminución del tiempo de ejecución del plano, una mayor veracidad del mismo, e incluso una métrica que lleva implícita la fotogrametría.

El resultado de la cosmocartografía urbana es un plano en perspectiva de una ciudad de un carácter estremadamente importante y de un gusto exquisito en muchos casos, todo esto nos lleva a pensar sobre el por qué de la decadencia de tan bonito arte.


Plano parcial de la Ciudad de Barcelona 1963

Para enmarcar a José Loeches Martínez dentro de este Arte Cartográfico quiero enumerar algunos de los Grandes Cosmocartógrafos de todo el mundo así como algunos de sus trabajos o técnicas.

Büchel, Emmanuel.- Artista y panadero de Basilea. Dibujante y pintor de acuarela, nacido en Basilea en 1705; muerto en esta misma villa, en 1775.

En su juventud, este artista dibuja a la pluma y pinta al guache especies de flora y de la fauna suiza. Realiza o suministra ilustraciones para Las Maravillas de la ciudad de Basilea, de Brückner y, a partir de 1754, Topografía Helvética, de David Herrliberger, de Zürich. Es el autor de numerosos manuscritos sobre las maravillas arquitectónicas y escultóricas de las catedrales suizas.

Münster, Sebastián.- Cosmógrafo y geógrafo alemán, nacido en Ingelheim, en 1489 y fallecido en Basilea, en 1552. Estudió en la Universidad de Heidelberg e ingresó en la Orden Franciscana. Fue doctor en Heidelberg, Tubinga y Basilea. Es autor de 142 mapas y se distinguió por sus ideas originales sobre la erosión de las corrientes marinas y otros aspectos geográficos.

Publicó el texto hebreo de la Biblia y una nueva edición de la Geografía de Ptolomeo. Su obra más conocidas es la Cosmografía universalis (1544).

Schedel, Hartmann.- Nacido en Nuremberg, 1440, este médico historiador acompañó sus escritos con dibujos y cartografías que han permanecido como ejemplo de estudio de las ciudades y villas del siglo XV, en Europa.

Merian, Matthaeus "el Jovén".- Nacido en Basilea, como Buchel el año 1621, muere en Frankfurt en 1687. Hijo del grabador suizo del mismo nombre, es autor de un gran plano, en cuatro planchas, de la ciudad de Frankfurt.

Merian, Matthaeus "el Viejo".- Considerado como el "padre" de la moderna Cosmocartografía, este retratista, paisajista, pintor de historia y grabador, nace en Basilea el 22 de Septiembre de 1595 y muere en Badé-Schwalbech en 1650. Alumno durante cuatro años de Dietrich Mayer, en Zurich, viajó a París y después a Stuttgart. Se instala en Frankfurt-sur Mein y graba las planchas que representan las vistas de Heidelberg, Stuttgart y Schwalberg. Igualmente grabó retratos, paisajes y sujetos de la Historia.

Hogenbergh, Frank.- Dibujante y grabador de Malines. Nacido alrededor de 1540 y fallecido en Colonia hacia 1592. Hermano de Remigius, se cree que fue con él con quien viajó a Inglaterra, país del que algunos autores creen oriundo. En 1560 trabaja en Francia, en el Ponton. Fija su residencia en Colonia el año 1570,se le cita en Hamburgo el 1585 y en 1588 en Copenhague. Un año más tarde graba con G. Braum una vista de la ciudad de Fulda, perteneciente a Civitates Orbis Terrarum, y, en el que colaboraría también en otras ocasiones.

Braun, G.- Grabador del siglo XVI. Citado por el doctor Mireur (entre otros) en su artículo Plano a vuelo de pájaro. Es el autor del Civitates Orbis Terrarum, grandiosa recopilación de la mayor parte de las ciudades europeas, logrando una obra sin parangón en la historia de la cartografía; sin duda, se le puede considerar como el "padre" de esta modalidad. España cuenta con un buen número de sus ciudades en esta hermosa obra: Barcelona, Sevilla, Granada, etc.

Texeira, Pedro de.- En el año 1656 realiza un plano del centro de Madrid. Ignoro si su obra es más extensa. Lo es.

Hoefnagel, Joris.- Insuperable dibujante en las perspectivas de esta modalidad de esta modalidad urbana. Retratista, miniaturista y grabador, nacido en Anvers en 1545 y fallecido en Viena en 1600:

Hijo de un joyero, manifiesta muy joven un marcado gusto por las artes, siendo alumno de Hans Bol. Visita España, Italia y Alemania. Después de la salida de Anvers, viaja por Alemania en compañía del geógrafo Abraham Ortelins.

Tras trabajar para el Elector de Baviera, el cardenal Farnese en Roma, el archiduque Fernandino en Munich y, por fin, para el emperador Rodolpho, hasta el que ha llegado su remonbre; se establece definitivamente en Viena hasta su muerte. De esta hermosa capital nos dejó una de las más bellas muestras de la cosmocartografía.

Wyngaerde, Anthonius van deu.- Cartógrafo, dibujante, paisajista y grabador a buril flamento que trabajó en Amberes y en España entre 1510 y 1572. Vino a España acompañando a Isabel de Valois, permaneciendo en la corte de Felipe 11. Viajó por España, como antes lo había hecho por Inglaterra e Italia. Sus visitas de la ciudad de Barcelona y la de Zaragoza, descubrimiento realmente importante en los anales de la cartografía, han sido, junto con las de otras ciudades españolas, un acicate para los investigadores de este estilo, muy sutil, pero sumamente agradecido en los resultados.

Con esta relación creo haber dado un equilibrado repaso a la época más preciosista de un arte expresivo, crítico y, en todo caso, sumamente educativo por lo documental.

Pero hay que decir que en pleno siglo XX ha encontrado sus nuevos seguidores.

Estos pocos, a lo largo de su trabajo, primeramente penoso y después facilitado o suavizado por los adelantos técnicos, han llegado a colocar un complicado estilo artesanal en una de artesano de élite, o al menos de minorías, que las gentes creen privilegiados en su desarrollo del dibujo, cuando verdaderamente requieren una gran paciencia y cariño a este original trabajo.

Somoza, Fernando; Seco, Rafael y Sanz, Enrique.- Dibujan un plano, en perspectiva, de la ciudad de Zaragoza, que dirige artísticamente Bernardo Olabarría y se edita en el año 1964.

Margalé Gracia, Antonio.- Nacido en Zaragoza, el 24 de Enero de 1911, mismo año que Bollmann. Desde niño, su afición al dibujo hace que ingrese en la Escuela de Arte y Oficios Artísticos, siendo becado a los 15 años. A los 16 marchó a Barcelona, donde convive con una importante generación de nuevos valores del arte.

De nuevo en su ciudad natal, su trabajo con el dibujo es ya continuado y en la época de los años 50 es cuando siente la necesidad de incorporar la técnica de la perspectiva a los planos de la ciudades.

Primeramente, un pequeño plano que edita para la Oficina de Turismo, le da confianza para la posibilidad de hacer uno del término completo y que quede como documento único.

El último año de esa década se presenta la oportunidad, tantas veces acariciada, de realizarlo.

Alguien se sintió interesado y el año 60 se comenzó el trabajo, muy largo e ingrato para sólo dos personas y que había de durar cuatro años. Ambos tenían su trabajo diario y se realizaba en el tiempo libre. Por falta de material técnico, los croquis se hacían "in situ": carpeta en mano, se van dibujando los edificios, campos, monumentos, etc., dando fin al original el año 64, en que se edita una cantidad a dos colores y el 65, con alguna modificación, a ocho colores.

El éxito de recepción fue grande y con él llega la oportunidad de hacer el de la ciudad de San Sebastián, también del término completo; se inicia en 1966 y se termina y se edita a principios del 69. En 1971, el regional de Navarra, en el 76 el de la ciudad de Pamplona, nuevamente en término completo.

Este trabajo, necesitado de una gran dedicación, junto con su correspondiente desgaste, decide a este artista, que cuando empezó no conocía la existencia de su compañero, Hermann Bollmann, a retirarse de esta labor tan delicada. Con esta retirada, otro "romántico" más del arte deja un testimonio documental para el futuro.

Margalé Herrero, Rafael.- Hijo de Antonio y colaborador en los planos de su padre, tras la retirada de éste continúa el trabajo, terminado en el año 1980, la visión geo-históricomonumental de la provincia de Guipúzcoa. Nacido en Zaragoza, el 24 de Septiembre de 1943, piensa en continuar el trabajo y la investigación de este tipo de representaciones cartográficas y el conocimiento del arte de otros dibujantes hoy olvidados.

Bollmann, Hermanm.- Nació el 21 de Octubre de 1911, en Brauschweig, Alemania. Su padre, un terrateniente de esta ciudad, quería que fuese maestro, pero él, desde temprana edad, sintió vocación por el dibujo y siguió resuelto este camino.

Cursó estudios en la Escuela Industrial de Arte, hoy Colegio Mayor del Estado para Artes Gráficas, en Braunschweig. Su mayor interés se centraba en la escritura y grabado sobre madera, al cual dedicaba todas sus horas libres, aparte de su trabajo como dibujante.

Hace más de veinte años, mientras Bollamann caminaba durante ocho semanas por las calles de su ciudad con un tablero sobre el pecho, dibujando cada casa, cada detalle de los que había quedado tras los bombardeos, la gente se reía al pasar de su "trabajo sobre el pecho" más adelante, con la ayuda de unos cuantos colaboradores, Hermann Bollmann hizo dibujos aéreos de más de medio centenar de ciudades alemanas y europeas, dos mapas regionales y la ciudad de Nueva York.

Este hombre falleció en 1977, en accidente automovilístico, a su regreso de la preparación de un nuevo trabajo. Con él desapareció uno de los "últimos románticos" de este antiguo, pero hoy raro arte de cartografía. Sus obras, editadas individualmente y colectivamente en su propia editorial, montada en un viejo campo de aviación militar, son hoy una auténtica joya, muy vendida en Alemania como obra turística que, sin duda, permanecerá como documento para la posteridad.

Datos, Técnicas y Trabajos de Hermann Bollmann.- En 1947, comenzó a registrar en planos y cartas las ruinas y la reconstrucción de su ciudad natal. Con un tablero de dibujo colgado al pecho, esbozaba Bollmann, expuesto a las inclemencias del tiempo, casas, árboles, calles y plazas de la ciudad, hasta sus detalles más mínimos.

Al principio era, según Bollmann, una pura afición. Luego, el Han constituyó el modelo de su primera panorámica.

De 1950 a 1960, Bollmann dibujó veinte grandes capitales, entre ellas, Amsterdam, Luxemburgo, Colonia, Düsseldorf, Hamburgo y Frankort del Meno. La ciudad de Zurich figuró en el 45 lugar entre las representaciones citadas.

Para dibujar la ciudad de Goslar, precisó de una semana; para Frankfort, dos meses; para Amsterdam, un trimestre, y medio año para la ciudad monstruo de Nueva York.

Muy pronto le pareció insegura a Bollmann la realización a mano de los dibujos. Recurrió a las cámaras fotográficas, las cuales, debido a la peculiaridad del nuevo empleo, hubieron de ser por él mismo diseñadas y construidas.


Plano parcial de la Ciudad de Sevilla · 1964

Bollmann y su colaborador Daser construyeron un obturador que resiste un número infinito de disparos y una alimentación especial. En un coche fue montada una cámara con objetivo gran angular. El disparo se realiza mediante impulsos electrónicos, que son accionados por el árbol tacométrico. Con este auto, Bollmann ha recorrido caminos y carreteras que, sin él, tendría que haber recorrido a pie.

Para adquirir imágenes panorámicas de las ciudades, hay que poder observar desde huertos, patios interiores y casas traseras, imposibles de ser distinguidos desde las calles. Por esto Bollmann recurrió a la plataforma aérea. Poseía un avión construido por él mismo para sus propias necesidades. Hasta ocho cámaras podía montar en su aparato.

Un espejo rotador ante el objetivo capta a un tiempo, durante el vuelo, varias fajas de terreno yuxtapuestas. De esta forma, le es posible a Bollmann abarcar en 20 minutos un gran capital y "registrada" en 7000 a 8000 fotos... con tal exactitud, que hasta pueden ser reconocidas las marcas de los coches aparcados en las calles.

Para una foto necesitaba medio segundo. Precisamente la representación gráfica tridimensional, que es arte de Bollmann, constituye el secreto que hace que sus planos tan plásticos, claros y de fácil orientación.

Mediante un dispositivo de lecturas por el cual van pasando los films obtenidos de los vuelos, van saliendo dibujadas cuidadosamente las vistas sobre el plano cuya base suele ser un callejero.

He querido dejar para el final a José Loeches Martínez a quien dedico este artículo, aunque todavía no haya casi ni mencionado.

Loeches Martínez, José.- Nació en Madrid el 11 de Febrero de 1913 y falleció el 23 de Septiembre de 1980 en su ciudad natal.

Estudió Delineación Cartográfica pero al inicio de la Guerra Civil tuvo que abandonar sus estudios. Durante la guerra estuvo en la 14 Brigada Internacional como cartógrafo y topógrafo y al finalizar aquella, ayudó a su padre como representante de maderas hasta el año 1958. Este mismo año se inicia como dibujante colaborador en la elaboración del plano de Madrid, en perspectiva que patrocinaba el Banco

Exterior de España junto con el arquitecto D. Jorge Blanco y que se editó en 1961 con el que vemos en la fotografía en el estudio junto a sus colaboradores.

José Loeches Martínez, fue gran admirador de Texeira del que sin duda aprendió mucho pues posteriormente se lanza en solitario y empieza a dibujar el plano de Toledo en perspectiva.

Gracias a la Belleza y plenitud en los detalles del Plano de Toledo se empieza a conocer su obra dentro de los círculos de Ministerio de Información y Turismo y José Loeches se hace autónomo y empieza a recibir encargos del mismo. En esta situación de Autónomo permanece hasta su muerte y sus obras más importantes son: El Plano Monumental del Madrid, en 1962 del cual hemos querido reproducir no sólo una vista general del mismo, sino también algunos bocetos de edificios singulares que luego se incorporarían al plano general de Madrid.

También contamos como obra suya el Plano de Barcelona, Valencia, Sevilla, Santiago de Compostela, Ávila y Segovia, así como otro de Toledo.

En la época que realizaba los planos de Ávila y Segovia, tuvo contactos con Herman Bollmann otro cosmocartógrafo del que ya hemos detallado su vida y su técnica.

El haber detallado la técnica solamente de Herman Bol1mann y de José Loeches Martínez es por encontramos con dos técnicos muy diferentes y por ser tanto uno como otro los dos monstruos de la Cosmocartografía.

Uno de los momentos en que José Loeches Martínez ve su obra más reconocida, es el momento de la entrega del plano de Madrid que realiza para el Ministerio de Información y Turismo y se le hace entrega al Alcalde de Madrid El Conde de Mayalde con motivo del IV Centenario de la Capital de Madrid momento que recoge la fotografía que publicamos.

Como todos podemos comprender dentro de la vida y de la realización de la obra de José Loeches Martínez, existen grandes pasajes curiosidades que nos llevaría a no acabar nunca por

su existencia pero no hemos querido realizar para que le dejaran fotografiar alguno de los edificios de Madrid.

Uno de los momentos en que José Loeches Martínez ve su obra más reconocida, es el momento de la entrega del plano de Madrid que realiza para el Ministerio de Información y Turismo y se le hace entrega al Alcalde de Madrid El Conde de Mayalde con motivo del IV Centenario de la Capital de Madrid momento que recoge la fotografía que publicamos.

Como todos podemos comprender dentro de la vida y de la realización de la obra de José Loeches Martínez, existen grandes pasajes,

curiosidades que nos llevaría a no acabar nunca por su existencia pero no hemos querido realizar para que le dejaran fotografiar alguno de los edificios de Madrid.

Este documento nos demuestra la dificultad que entrañaba el realizar su trabajo del cual estaba totalmente enamorado José Loeches como buen artista que era.

También queremos reproducir su tarjeta de visita por lo peculiar de la misma, y que aunque comercialmente tengo que reconocer era buena, no fue muy efectiva porque este hombre y, su Obra no parece que ni en vida ni después de su muerte habérsele reconocido.

SU TECNICA DE TRABAJO.

Comparándola con la técnica de Bollmann es totalmente artesanal pues la de este es muy técnica. Los contactos que tuvieron fueron para compaginar o ilustrarse uno del otro.

Podríamos comenzar diciendo que a la hora de afrontar la realización de un plano lo primero que planteaba era la escala del mismo y la orientación, si es que no venían impuestos por el contratante; siendo la orientación aquella desde la cual los monumentos más relevantes de la ciudad se vieran con más detalle.

Una vez llevado a cabo esto se servía de un callejero, a la escala deseada, como base sobre el cual se dibujaba en perspectiva caballera los edificios de la ciudad.

Realizando un foto aérea de la ciudad, con la misma orientación, encargó vuelo oblicuo y paisajes Españoles del plano final, para poder ver la forma de los tejados; Las fachadas se hacían, o bien con dibujos a mano alzada, o bien con fotos recorriendo todas las calles de la ciudad.

Los monumentos grandes o con alguna complicación debía de subirse a ellos, como por ejemplo en la catedral de Toledo donde tuvo que

pedir permiso para subirse al pináculo más alto para fotografiar los tejados de la misma.

El trabajo era realizado en papel vegetal encajado a lápiz y luego a plumilla y tinta china; Al finalizar limpiaba los planos con gasolina para quitar manchas o restos de lápiz puesto que hay que tener en cuenta que esta labor llevaba tiempo con su consiguiente suciedad.

También ahí que decir que los monumentos más importantes eran dibujados casi cuatro veces más grandes de su resultado final; esto se hacía para dar más fluidez al dibujo y por más comodidad al dibujante.

Normalmente los planos se hacían a trozos que luego se empalmaban a través de las calles; esto se hacia para poderlo llevar a fotomecánica donde serían editados.

Trabajó en esto desde 1960 hasta 1980.

 

 

 

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